Cuando se habla de capacidad para concebir, un concepto del que se ha puesto de moda hablar es el de reserva ovárica. Y es que no se trata de una moda, sino del conocimiento sobre la función que tiene el aparato reproductor femenino y cómo afecta el paso del tiempo a sus capacidades. Es por ello que en este post te vamos a explicar qué valores se consideran normales cuando se habla de reserva ovárica, cómo cambia según la edad y cómo mejorarla.
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¿Qué es la reserva ovárica?
La reserva ovárica hace referencia al número y la calidad de los óvulos que tiene una mujer en sus ovarios en un momento determinado de su vida. Sin embargo, y por desgracia, esta cantidad no es infinita: se forma antes del nacimiento y disminuye con el paso de los años. De ahí que postergar la maternidad tenga sus consecuencias.
¿Cuántos óvulos tiene una mujer?
Una mujer nace con alrededor de uno a dos millones de óvulos. Al llegar a la pubertad, esta cifra se reduce a unos 300.000 – 500.000, y a lo largo de la vida reproductiva solo unos 400-500 llegarán a ovular. Es importante destacar que cada mes no se libera un único óvulo: en realidad, se ponen en marcha varios folículos ováricos, aunque solo uno suele llegar a madurar por completo y a ovular.
¿Qué se considera una reserva ovárica normal?
La reserva ovárica “normal” depende de la edad. Cuanto más joven es la mujer, mayor suele ser la cantidad y la calidad de los óvulos disponibles. Conocer este dato ayuda a planificar la maternidad o a tomar decisiones sobre preservación de la fertilidad.
Uno de los valores de referencia más utilizados son:
- La hormona antimulleriana (AMH), que suele situarse entre 1,0 y 4,0 ng/ml en mujeres con una reserva adecuada.
- El recuento de folículos antrales, que oscila normalmente entre 8 y 15 en mujeres jóvenes.
Dicho esto, veamos qué valores de estas hormonas sexuales femeninas se consideran normales entre los 30 y los 40 años, rango de edad en el que muchas mujeres buscan ser madres en la actualidad.
Reserva ovárica normal a los 30
A los 30 años, la mayoría de mujeres conserva entre un 12% y un 15% de la reserva ovárica inicial. En términos de AMH, suele situarse entre 2,5 y 4,0 ng/ml, y el recuento de folículos antrales suele rondar entre 12 y 20. Esto se traduce en mayores probabilidades de concebir de forma natural.
Reserva ovárica normal a los 35
A partir de los 35 años comienza una reducción más marcada: aproximadamente queda entre un 8% y un 10% de la reserva inicial. Los valores de AMH suelen estar entre 1,5 y 2,5 ng/ml, y el recuento de folículos antrales disminuye a un rango de 10 a 14. Aunque muchas mujeres siguen teniendo hijos en esta etapa sin dificultad, la fertilidad empieza a disminuir de forma evidente.
Reserva ovárica normal a los 40
En torno a los 40 años, la reserva ovárica suele descender a un 3-5% de la cantidad inicial. Los niveles de AMH suelen encontrarse por debajo de 1,0 ng/ml y el recuento de folículos antrales se sitúa en torno a 6-10. Esto explica por qué aumenta la dificultad para concebir y la necesidad de recurrir con más frecuencia a técnicas de reproducción asistida.
¿Cuándo se considera una reserva ovárica baja?
La reserva ovárica se considera baja cuando la cantidad de óvulos disponibles está por debajo de lo esperado para la edad de la mujer. No siempre da síntomas, pero algunas señales pueden ser ciclos menstruales más cortos de lo habitual o alteraciones hormonales. Entre las posibles causas se incluyen la edad, factores genéticos, enfermedades autoinmunes, cirugías ováricas o tratamientos agresivos para el organismo, como la quimioterapia.
¿Cómo afecta a la fertilidad?
Tener una baja reserva ovárica implica menos opciones de concebir de forma natural y puede afectar también a la eficacia de los tratamientos de fertilidad de la mujer. Sin embargo, no significa que sea imposible quedarse embarazada, ya que influyen otros factores como la calidad de los óvulos o la salud del útero.
¿Cómo puedo saber cuál es mi reserva ovárica? Prueba
Existen pruebas específicas para medir la reserva ovárica. La más utilizada es el análisis de la hormona antimulleriana (AMH), que refleja la cantidad de folículos presentes en los ovarios. También se realiza una ecografía transvaginal para contar los folículos antrales, que son los que pueden madurar en cada ciclo menstrual.
Estas pruebas ayudan a conocer con precisión la situación y a tomar decisiones informadas.
¿Qué puedo hacer para aumentar la reserva ovárica?
Actualmente no existen tratamientos que aumenten el número de óvulos, ya que la reserva ovárica es limitada desde el nacimiento. Sin embargo, sí se pueden adoptar hábitos que ayuden a proteger la calidad ovocitaria, como mantener una alimentación equilibrada para la fertilidad, evitar el tabaco y el alcohol, controlar el estrés y realizar ejercicio físico moderado.
En casos médicos específicos, se pueden considerar suplementos antioxidantes o técnicas de preservación de la fertilidad como la vitrificación de óvulos.
¿Y la estimulación ovárica aumenta la reserva de óvulos?
Seguramente te hayas hecho esta pregunta sin saber demasiado del tema, y aquí estamos para darte la respuesta. En algún tratamiento de reproducción asistida, como la FIV, se suele recurrir a la estimulación ovárica, un tratamiento que no aumenta la cantidad total de óvulos, pero sí permite que en un mismo ciclo se desarrollen más folículos ováricos. De esta manera, se facilita la obtención de varios óvulos maduros para fecundación, pero no significa que se aumente la reserva de óvulos.
Cuidar tu fertilidad hoy para el mañana
La reserva ovárica es un indicador fundamental para conocer la capacidad reproductiva de la mujer. Saber en qué punto nos encontramos permite planificar mejor la maternidad y valorar alternativas en caso de dificultades. Aunque no podemos aumentar la cantidad de óvulos, sí podemos cuidar su calidad y tomar decisiones tempranas que marquen la diferencia.
En definitiva, informarse sobre la reserva ovárica no solo aporta tranquilidad, sino también poder de decisión sobre el futuro reproductivo.